martes, 7 de junio de 2016

177.- Salmorejo cordobés

El origen del salmorejo tal y como lo conocemos hoy se remonta a un periodo que va desde el siglo XIX al siglo XX, donde y por chocante que nos parezca, el último ingrediente introducido fue el tomate. Sus orígenes son los de un plato humilde. 
Aunque es un plato cordobés, el salmorejo también está muy arraigado en la cultura gastronómica sevillana. Este plato se consume mucho en "La feria de Sevilla" y está incluido en las cartas de muchos restaurantes de la provincia. 
Este plato se consume principalmente en verano, que es la época de los tomates. Espero que os guste.







Ingredientes para 4 personas:

  • Aceite de oliva "virgen extra", 250 ml
  • Ajo, 1 diente
  • Pan, mejor si es del día anterior, 200 grs
  • Sal fina, 1 cucharadita colmada
  • Tomates rojos maduros, 1 kg
  • Vinagre de vino de jerez, 2 cucharadas (opcional)

Para acompañar:

  • Aceite de oliva "virgen extra"
  • Huevos duros
  • Jamón serrano

Utensilios:


  • Batidora eléctrica
  • Cuchillo de cocina
  • Tabla de cocina para cortar
  • Tupper

Elaboración:


Trocea el pan y remójalo en una poquita de agua si este estuviera demasiado duro. De esta forma lo ablandaremos y podremos triturarlo mejor.

Tras esto, lamina el diente de ajo y déjalo entero.

Seguidamente lava bajo el chorro del agua fría del grifo los tomates, trocéalos y retira sus semillas.

A continuación introduce todos los ingredientes en el vaso de la batidora y tritúralos a velocidad alta hasta obtener una mezcla homogénea.




Cuando todo esté bien triturado, baja la velocidad de la batidora, agrega la cucharadita de sal, el vinagre (opcional) y añade poco a poco el aceite de oliva. Como puedes observar al ir añadiendo el aceite de oliva el color y la textura se van transformando, al final nos quedará un salmorejo de textura cremosa y aterciopelada.




Tras esto, vierte el salmorejo en un tupper, ciérralo bien y consérvalo en la nevera por un mínimo de cuatro horas.

Antes de su conservación puedes pasar el salmorejo por un chino o un colador fino con el fin de  eliminar las posibles pieles que hayan quedado.



Servir frío acompañado de un hilo de aceite de oliva, huevos duros y jamón serrano bien picado.

Buenísimo.


"Mi felicidad es mi espada y mi alegría, mi escudo"

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